La pesca del calamar desde costa, conocida técnicamente como Eging, es una modalidad que combina paciencia, técnica y, sobre todo, una elección correcta de la jibionera o «Egi». En esta ocasión desglosaremos las claves para entender por qué no todos los señuelos sirven para todos los escenarios y cómo la «caída lenta» puede salvar una jornada difícil.
1. El Egi estándar: tu todoterreno
Para comenzar cualquier jornada en zonas limpias, playas o rocas con poca vegetación, los señuelos con una caída de 3 a 3.5 segundos por metro son la norma. Modelos como el Duel EZ-Q MAGNET TG resultan ideales gracias a su transferencia de pesos magnética, que permite lances largos incluso con viento en contra. Su diseño con patitas vibratorias y aerodinámica optimizada lo convierten en la opción más fiable cuando los calamares están activos en las capas inferiores de la columna de agua.

2. Escenarios con corriente y profundidad
No siempre el mar nos lo pone fácil. Cuando la corriente aprieta o pescamos en espigones con mucha profundidad, necesitamos señuelos que «corten» mejor el agua. El Duel LQ Lens es un ejemplo perfecto: diseñado para mantener el control bajo tensión y bajar de forma más estable en zonas profundas, evitando que la línea forme arcos excesivos que nos resten sensibilidad.

3. El arma secreta: la caída lenta (Slow & Super Slow)
Aquí es donde se marcan las diferencias. En zonas con presencia de algas o rocas, un Egi estándar suele engancharse en muchas ocasiones, arruinando el lance y con muchas opciones de perder el señuelo. La solución radica en los señuelos de caída lenta (5 segundos por metro) o súper lenta (de 8 a 10 segundos por metro) cómo el EZ-Q Dartmaster SS.

Ventajas de la caída lenta:
- Maximiza el tiempo de ataque: El calamar tiene un margen visual mucho mayor para detectar, seguir y atacar el señuelo durante el descenso.
- Evita enganches: Permite pescar por encima de las capas de algas y estructuras submarinas sin que el señuelo se hunda de forma descontrolada.
- Naturalidad: En días de mar calma o aguas muy claras, estos señuelos ofrecen una presentación mucho más sutil que no espanta a los ejemplares más recelosos.
4. La técnica del conteo y el control de capas
Resulta muy útil contar mentalmente para saber exactamente dónde está nuestro egi. Si usamos un Egi de caída súper lenta en una zona de poca profundidad, debemos calcular el tiempo que tarda en profundizar i tocar el fondo para luego hacer que el señuelo trabaje justo por encima del fondo sin llegar a tocarlo.
La secuencia recomendada tras el lance es:
- Efectuar dos o tres jerks (tirones) secos para generar destellos y vibraciones que llamen la atención.
- Dejar caer de nuevo el señuelo, manteniendo una ligera tensión para detectar cualquier toque.
- Repetir la acción rítmicamente hasta sentir la característica resistencia de la picada.
Conclusión
La experiencia en el agua demuestra que, en escenarios complicados con mucha vegetación, los señuelos de caída lenta no son solo una variante, sino una herramienta indispensable. Entender la caída de cada jibionera y adaptar la velocidad de hundimiento al escenario es, en última instancia, lo que separa una jornada de frustración de una de éxito rotundo.
El consejo del experto: «Muchos de los ataques ocurren en la primera o segunda bajada tras el lance largo. Al usar un señuelo de caída lenta, le estamos dando al calamar el tiempo exacto que necesita para decidirse a atacar antes de que el señuelo abandone su zona de confort».